SI hacemos caso al PNV, hay que dar carpetazo al proyecto de incineradora de Zubieta. No, no me he vuelto loca: las predicciones apocalípticas que algunos hacen en el tema de los residuos -con términos propios de película hollywoodense ("caos", "colapso", "catástrofe", "ruina"...)- no han logrado todavía que pierda la razón. Es una conclusión a la que cualquiera puede llegar aplicando la lógica más sencilla y escuchando las reacciones del mundo del PNV ante la comparecencia que hizo la semana pasada la Diputación Foral de Gipuzkoa en el Parlamento Europeo.

Europa promueve la incineración de lo no reciclable. Esa es la conclusión a la que han llegado los jeltzales tras el seminario sobre residuos celebrado en Bruselas. Esa es la idea que ha defendido la europarlamentaria del PNV Izaskun Bilbao. Olvidemos, por un momento, que el mencionado seminario defendía el concepto de Basura Cero, que el parlamentario liberal Andrea Zanoni afirmó con rotundidad que había que reducir la incineración, que los verdes pidieron directamente marginarla, que el comisario de Medio Ambiente Janez Potocnik dijo que la incineración no es el mejor modo de gestionar los residuos y que se encuentra bastante lejos de la primera línea de la jerarquía aceptada por la Unión Europea... Olvidemos que absolutamente nadie en ese foro afirmó que había que incinerar lo no reciclable. Olvidemos todo ello y hagamos caso a los jeltzales. Juguemos y aceptemos pulpo como animal de compañía. De acuerdo: Europa promueve la incineración de lo no reciclable. Conclusión: el proyecto de incineradora de Zubieta carece de todo sentido.

Apliquemos un poco de lógica. Si los responsables del PNV dicen que Europa promueve la incineración de lo no reciclable, están admitiendo que Europa no plantea lo mismo para aquellos materiales que pueden ser objeto de reciclaje. Es decir, reconocen que Europa no aboga por incinerar dichos materiales. Y, efectivamente, así es: el comisario europeo ha dicho por activa y por pasiva, y así lo repitió la semana pasada en Bruselas, que ante la escasez de materias primas en Europa, hay que reciclar todo aquello que es reciclable y que nada que sea reciclable ha de ser llevado a incinerar. Hagamos cuentas, por tanto. El proyecto de incineradora de Zubieta prevé quemar 240.000 toneladas de residuo al año. Actualmente, sin embargo, Gipuzkoa envía 209.000 toneladas al vertedero. Es decir, ahora mismo, para que la planta de Zubieta fuera viable, deberíamos importar residuos de fuera (eso es exactamente lo que están haciendo en la incineradora de Mallorca).

Pero no solo eso: si cumplimos los criterios europeos, reconocidos por los propios jeltzales, y reciclamos todo lo reciclable, solo una pequeña parte de esas 209.000 toneladas podría llevarse a incinerar a Zubieta. Recientemente, la Diputación de Gipuzkoa ha dado a conocer un estudio que concluye que cerca del 80% de los residuos que se llevan al vertedero es susceptible de ser reciclado. Seguimos haciendo cuentas: si el 80% de esas 209.000 toneladas es reciclable, quedarían para llevar a la planta de Zubieta 42.000 toneladas aproximadamente. Conclusión: tenemos un proyecto de planta de incineración para 240.000 toneladas, pero solo disponemos de 42.000 para quemar. Seis veces menos. Es decir, la incineradora de Zubieta es absolutamente inviable: con los criterios que promueve Europa, hay que dar carpetazo a dicho proyecto. A no ser que estemos dispuestos al absurdo: construir una macroinfraestructura totalmente deficitaria, mantenerla con dinero público o importar anualmente cerca de 200.000 toneladas de residuo. Siempre queda la opción de saltarse las directrices europeas, pero es imposible que un partido tan europeísta como el PNV pueda prestarse a semejante juego... Está claro, por tanto: los jeltzales han llegado a la conclusión de que el proyecto de incineradora de Zubieta no tiene ni pies ni cabeza.

Siempre puede haber algún fan de la incineración que nos salga con eso de "hacerla más pequeña". El problema, sin embargo, es el mismo: no hay en el mundo una incineradora que queme 42.000 toneladas de residuo. Simple y llanamente, porque es inviable económicamente.

Debemos aplaudir el cambio de actitud del PNV. No olvidemos que hasta ayer mismo exigía a Bildu que empezara, cuanto antes, con las obras de construcción de la planta de Zubieta. Ahora, en cambio, reconocen indirectamente que dicho proyecto no es viable si actuamos conforme a los mandatos de la Unión Europea. Lo reconocen, pero les falta verbalizarlo. Todo llegará: anteayer también nos decían que estábamos llevando a Gipuzkoa a la ruina por no hacer el superpuerto de Pasaia, y son ellos ahora los que se oponen a su construcción. Tres cuartos de lo mismo ha pasado, también, con el llamado metro de Donostialdea. Pero viendo a qué conclusión han llegado los jeltzales tras la visita al Parlamento Europeo de la Diputación Foral de Gipuzkoa, podemos estar bastante contentos.

¿Y sabéis qué es lo más significativo de todo esto? Que el PNV sabe realmente que la incineradora de Zubieta no es viable. Y que nunca se va a hacer. Eso es lo mejor de todo.

Marian Beitialarrangoitia

Donostia

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