Intervención de Sabino Cuadra en el pleno de hoy, sobre el Real Decreto-Ley de mejora de gestión y protección social en el Sistema Especial para Empleados de Hogar y otras medidas de carácter económico y social:

DEMOCRACIA HUECA

Nuevo récord Guinness del Gobierno. En tan solo un año llevamos ya 30–Decretos/Ley–30, fieros morlacos ellos, protagonistas de todo tipo de cornadas contra trabajadores, pensionistas, sanitarios, jóvenes, mujeres,...

Con esta forma de legislar, el Gobierno ha convertido el Congreso en un mero Negociado de Registro de entradas y salidas de sus Decretos-Leyes, limitándose éste a poner el sello de la legalidad formal a las decisiones de aquel.

 En resumen, democracia de mera tramoya y bambalina. Democracia hueca y vacía en manos de un Gobierno que desprecia el diálogo, la negociación y la integración de cualquier postura diferente a la suya.

OTRA MEDIDA MÁS CONTRA LAS MUJERES

Este Decreto-Ley continúa recortando los derechos de las mujeres. A la paralización de la puesta en vigor de la Ley de Dependencia, el incumplimiento de la Ley de Igualdad, los recortes presupuestarios para las cuidadoras familiares, la destrucción de empleo en sectores mayoritariamente femeninos (Administración, Sanidad, Educación,...), se suma ahora esta nueva regresión en los derechos sociales de cientos de miles de mujeres.

No es de extrañar por eso que este Decreto, siga refiriéndose una y otra vez a las trabajadoras del hogar como "empleados", en masculino, olvidando que más del 90% de estas personas son mujeres trabajadoras y es que, para el Gobierno, las mujeres y sus problemas no existen.

UN TRIPLE PASO ATRÁS

En primer lugar, manifestar vergüenza ajena por el contenido de este Decreto en el que se mezcla sin orden ni concierto a las trabajadoras del hogar con las tarifas eléctricas y de gas, las jubilaciones, las pensiones de orfandad,... En fin, todo un despropósito jurídico. Pero, ¿qué importa esto cuando se dispone de mayoría absoluta?

El Decreto-Ley empeora la normativa anterior al pasar a la trabajadora la obligación de cotizar en contratos inferiores a las 60 horas/mes, que son el 78,28% del total. Y no cabe afirmar que esto solo se dará previo acuerdo entre las partes, porque es el empleador, desde su posición privilegiada, quien impondrá su voluntad a la contratada.

En esta misma dirección, la elevación de la base de cotización mínima –se dobla, casi- por encima de los salarios de quienes trabajan pocas horas semanales, va a ser un fuerte desincentivo al alta y a la cotización.

Por otro lado, la base de cotización máxima fijada no alcanza el salario de la mayoría de trabajadoras a tiempo completo, lo cual supone que el proceso de equiparación de las bases a los salarios reales se ralentiza en contra de lo previsto en la norma anterior.

@ehbilducongreso