Entrevista a Xabier Mikel Errekondo en "Nueva Tribuna":

Tras dos décadas de ausencia, la izquierda abertzale ha vuelto al Congreso de los Diputados de la mano de la coalición que usted representa. Su desembarco en Madrid no estuvo exento de polémica. El PP les impidió conformar grupo parlamentario propio. Con el asunto más en frío, a su juicio, ¿cuál fue la estrategia del PP a la hora de tomar esa decisión? ¿Por qué cree que lo hizo?

Es cierto que ha habido un espacio de tiempo importante en el cual no hemos estado en Madrid y no es casualidad. Hay que recordar lo que sucedió la última vez que la izquierda soberanista de Euskal Herria se acercó a Madrid: un atentado contra Josu Muguruza que fue asesinado. Y de alguna manera, eso quedó en la retina de Euskal Herrria y ha costado volver a superar todo aquello y apostar, entender que las Cortes, el estamento de Gobierno en Madrid puede ser una vía donde se puede trabajar y aportar en lo que llamamos el ‘proceso’ y la actual reconstrucción de Euskal Herria. Por lo demás, la valoración es positiva, en cuanto a que creo que estamos cumpliendo los objetivos marcados y es negativa en cuanto que se han confirmado las previsiones que tenemos sobre la actitud de la fuerza de Gobierno, del PP, que nos ha obstaculizado desde el principio nuestro actividad, primero no recibiéndonos por el candidato a la presidencia, el señor Rajoy, que fue una equivocación política de altura, porque al mismo tiempo fuimos recibidos por el Rey.

Aparte de los problemas que conlleva no tener grupo propio en términos de presencia y participación parlamentaria, la situación del Grupo Mixto, muy numeroso, se ha tornado en ocasiones bastante tensa, sobre todo a la hora de repartirse los tiempos como portavoces, lo que ha valido más de una queja en el seno del grupo.

El Grupo Mixto es un engendro del Parlamento. Es una manera de intentar retirar molestias en cuanto a la dinámica parlamentaria y cuando el PP niega la formación del grupo parlamentario a Amaiur lo que hace es crear un problema mayor en cuanto a la dinámica, en cuanto al derecho y garantía de la participación de las corrientes políticas. Es cierto que hubo quejas por parte de las ocho formaciones, sin embargo apostaría a decir que estamos en una situación de total cordialidad, hablamos entre nosotros como compañeros y entendemos que estamos viviendo una situación de injusticia.

¿Cómo se convive, parlamentariamente hablando, con un partido como UPyD que ha llegado a pedir la ilegalización de Amaiur y Bildu?

No lo sé, quizá es el escarmiento que tenemos. Estamos acostumbrados a que se nos criminalice, se nos juzgue, se nos condene, se nos impida la participación democrática y a la vez que se nos reclame que participemos en los estamentos públicos e institucionales. En eso estamos y la apuesta que se ha hecho en los últimos años va dirigida en un cien por cien a eso y no es más que una imagen de lo que la sociedad vasca demanda y la posición que tiene. En cuanto a la posición, no sé si decir estrambótica o extrema de UPyD, hacemos una lectura muy clara de que su objetivo más allá de lo que pueda ser la ilegalización o no de Amaiur. No hay parlamentario, quitando los suyos propios, que no vea este procedimiento como un afán de protagonismo y un afán de utilizar herramientas como podemos ser nosotros para provocar grietas tanto en la oposición como en el Gobierno para un objetivo propio.

La crisis, los ajustes del Gobierno, la reforma laboral, el rescate bancario, el ‘caso Bankia’, son asuntos en los que Amaiur se viene pronunciando en las últimas semanas. ¿Les molesta que se les siga etiquetando con cuestiones relacionadas con ETA?

No es que nos moleste. El hecho de que utilicen la etiqueta ETA para dirigirse a nosotros está demostrando una debilidad política total, en el sentido de que ETA ya está fuera de lo que es la dinámica política en Euskal Herria. ETA, lo único que está demandando es dar pasos en la solución, en las consecuencias que ha acarreado, en la lucha de estos años y a partir de ahí la actividad que corresponde a Amaiur no es otra que la de aportar, que se consolide ese ‘proceso’ y que demos pasos más allá, en cuanto la construcción de ese nuevo modelo socioeconómico, más allá de la apuesta que hace este Gobierno que está enquistado en mantener esa sociedad neoliberal por encima de los derechos de las personas y por encima de lo que es la defensa de los servicios públicos y la protección social.

En el caso Bankia, ustedes han llegado a pedir la prisión preventiva de los responsables.

Lo que se ha pedido es la verdad, que se investigue, que se busque a los responsables, no solo los de Bankia, sino también de esta crisis. Se ha pedido una comisión de investigación para Bankia, para que se asuman las responsabilidades. Aquí, nadie busca responsabilidades cuando se va a atajar el problema de los bancos, se quita al presidente del Banco de España, se quita el presidente de Bankia y parece que empezamos de cero, con un sistema financiero que sí que tiene un agujero pero como si no hubiera pasado nada. Es preciso que se investigue, que se procese si es necesario, que se juzgue y en base a ello hay que actuar con responsabilidad y a la gente hay que contarle la verdad.

¿Y cuáles son esos responsables?

No me quiero adelantar, pero a nadie se le escapa que Fernández Ordóñez por ser presidente del Banco de España alguna responsabilidad tendrá. Con respecto a Bankia, se quita a Rodrigo Rato, pero es que han mentido en cuanto al balance que tenía el banco, y ahí hay una responsabilidad evidente. ¿Los nombres? Responsabilidad tienen, no sé a qué altura, ni me voy a atrever ni me voy a adelantar, pero la hay.

Tras las polémicas que han salpicado a la Casa Real, Amaiur también ha sido muy combativa en este asunto ¿Qué augura al futuro de la monarquía española?

Desde la óptica de Euskal Herria nunca ha tenido legitimidad alguna. No somos monárquicos, defendemos un modelo social que se base en las instituciones y en la representación de sus políticos. Nos preocupa el hecho de que, al igual que pasa con los bancos, que a nadie se le pide responsabilidades, de alguna manera con la Casa Real pase algo parecido, está el caso de los elefantes pero está el caso… muchos casos detrás que ponen en evidencia la función real para quien quiera sentirse monárquico incluso y yo apostaría porque no continuará la monarquía.

Ustedes defienden la soberanía, el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco, ¿estarían dispuestos a sentarse a hablar de un Estado federal?

Nosotros no estamos cerrados a nada, estamos abiertos y esperemos que los demás también lo estén. A reconocer primero, que Euskal Herria es una nación y por lo tanto son sus ciudadanos los que tienen que decidir qué es lo que quieren ser y si deciden que quieren ser un Estado federal dentro del Estado español se respetaría sin ninguna duda. A partir de ahí, que se puedan defender absolutamente todos y cada uno de los proyectos que cada formación pone encima de la mesa. Nosotros sabemos cuál es el nuestro, que es la independencia y el modelo socioeconómico de izquierdas. Si la sociedad mayoritariamente decidiera por ese modelo a ese iríamos pero puede decidir otro, la cuestión no es por tanto el proyecto en sí, el final del camino en sí, sino el modo y los derechos que hay que garantizar para ejercerlo.

¿Qué expectativas tiene la Izquierda Abertzale ante las elecciones vascas que previsiblemente podrían adelantarse?

Con la opción EH Bildu estamos seguros de que se va a ir un paso más allá incluso de lo que ha supuesto Amaiur y Bildu y en ese sentido creo que vamos a ser una referencia importante, vamos a demostrar que Euskal Herria está pensando en clave nacionalista, en clave soberanista si entendemos que el PNV defiende la soberanía, y por supuesto en clave mayoritariamente de izquierdas y eso es porque la gente va a identificar que la mejor opción es aquella que defiende el modelo socioeconómico basado en las herramientas que te da el hecho de poder ser independiente y poder gestionar tú mismo la política fiscal, laboral, la política de relaciones Estado-Estado, porque está demostrado que lo contrario, ser dependiente de otro Estado, en este caso el español, nos condiciona en cuanto a lo que es el desarrollo propio de la sociedad vasca.

¿Tampoco está cerrada la Izquierda Abertzale a un posible acuerdo con el PSOE tras las elecciones?

Es que no estamos pensando en clave de acuerdo, de gestión por encima de todo. Nuestro objetivo no es la gestión en sí, no es hacernos con el poder en sí, no es un fin, nuestro objetivo es la sociedad a la que queremos ofrecer ese modelo socioeconómico y del cual va a salir la propuesta de programa que va a sorprender realmente para estas elecciones. Lo que buscamos es eso, desarrollarlo, y para eso el Congreso, el Senado o al Parlamento Vasco son una herramienta de trabajo para ofrecer a las personas la garantía de los derechos sociales y los servicios públicos.

¿Por qué dice que va a sorprender?

Porque se basa en una concepción totalmente distinta de la que estamos acostumbrados. Se va a basar no, en vamos a ver qué carteras hay en este gobierno, Interior, Defensa…, se va a basar en objetivos, lo que entendemos que tiene que ser una sociedad propia que se gestiona a sí misma. Por ejemplo, independencia alimentaria, que supone valorar los productos que tú mismo eres capaz de producir en tu tierra, no porque sean tuyos y tengan una banderita y una etiqueta, lo importante es lo que hay detrás, que es generar puestos de trabajo ahí mismo, en el lugar de donde tú eres, en los municipios, en las provincias. Si hablas de independencia energética, debes intentar no depender de la energía que te tienen que vender otros países, por eso hay que impulsar la investigación, las energías renovables, cosa que ahora mismo el Gobierno del PP ha echado para atrás.

Da usted alguna credibilidad a los rumores que apuntaban a Arnaldo Otegi como candidato a lehendakari.

Credibilidad, absolutamente toda, en el sentido de que creo que no hay persona en Euskal Herria que no reconozca la valía de Arnaldo Otegi como posible representante de aquella institución que represente a Euskal Herria políticamente. Claro que yo diría que sería el ideal para representar aquella institución que englobara las siete provincias de Euskal Herria y no solo la comunidad autónoma que son solamente tres provincias. Pero, la valía suya está ahí, aunque luego el bulo en sí no tiene ningún fundamento.

Primero porque no es posible…

Primero porque no es posible y porque quien lo haya sacado y lo está utilizando es un intento burdo de intentar crear confusión, pero no tiene ningún fundamento, porque entiendo que a día de hoy, los tribunales y la justicia española tendrían que tomar unas medidas que están muy lejos de los pensamientos más optimistas.

¿Cuál es su opinión sobre las iniciativas para que presos de ETA se vean con víctimas del terrorismo?

Cuando se está hablando de los presos vascos estamos hablando de los derechos que los presos vascos tienen. La legislación penitenciaria recoge unos derechos, sin embargo a los presos vascos, consecuencia de un conflicto político, se les ha aplicado todos estos años medidas excepcionales más allá de lo que es la ley penitenciaria. Las consecuencias de esas medidas han llegado a unos niveles que se han denunciado desde el primer día que se aplicó. La dispersión ha provocado muertes de muchos familiares y aquí nadie habla de eso y esas son víctimas también de la política penitenciaria y cuando hablamos de presos estamos hablando de eso, de que simplemente se respete lo que la legislación penitenciaria dice. Eso, como base. Y luego, como consecuencia de lo que ha sido el conflicto, el fin de la actividad armada significa que hay que atajar todas las consecuencias que ha tenido esta actividad armada en los 50 años que ha durado. Hay que darle una salida, contar la verdad y para ello hay dos actores fundamentales, ETA, por un lado, que tiene que aportar todo su conocimiento, y por supuesto, el Estado, el Estado como responsable de la etapa franquista, de todas las víctimas. Yo no pediría la disolución del Estado, no mientras el Estado aporte toda esa información para contar toda la verdad, o por lo menos no antes de que asuma la responsabilidad en cuanto a todas las víctimas que también el Estado ha provocado. Cuando hablamos de los presos, entendemos que tiene que acabarse las medidas de excepción, la dispersión, se tiene que dejar en libertad a todos los presos que tienen enfermedades graves, que en este caso se contabilizan 14, se tiene que dejar en libertad a todos aquellos que han cumplido su condena en base a la ley, se tiene que derogar la ‘doctrina Parot’ que ha sido una herramienta más de castigo, consecuencia de una ley antiterrorista que va más allá del castigo en sí. En esa dinámica estamos en la reivindicación de los derechos de los presos.

Sí, pero, ¿qué opina sobre que presos de ETA se vean con víctimas?

Creo que analizar esa posibilidad no es malo, por supuesto que no. Hay que darle salida a las consecuencias de una manera ordenada, en el cual se ataje el problema de las víctimas contando la verdad, reconociendo en el caso de cada uno el daño que ha causado. Pero, más allá de todo ello, también hay que canalizar el campo de los presos, el campo del desarme, el campo de la desmilitarización, todo eso tiene que ser de una manera ordenada y controlada, certificada por un ente intermedio reconocido por todas las partes. La declaración de Aiete hizo un esfuerzo en ese camino, y puso sobre la mesa que el Grupo Internacional de Contacto podía ser un mediador en este trabajo. Son gente de reconocido prestigio internacional, ese podría ser ese el camino. Y tiene que ser reconocido por todas partes y el Gobierno español es en este momento es el único que no lo reconoce.

¿Qué canales de comunicación mantiene Amaiur con el Gobierno?

Los canales habituales.

Pero, ¿cuáles son sus interlocutores, el ministro de Interior, el portavoz parlamentario del PP?

Depende del tema. Nosotros tenemos portavocías en muchas de las comisiones que hay en el Congreso. Yo estoy como portavoz del Grupo Mixto, por lo tanto estoy en la Junta de Portavoces y tengo relación con todos los portavoces de todos los grupos parlamentarios. Tenemos un canal de comunicación totalmente cercano y abierto con cualquiera de los portavoces de cualquier grupo parlamentario.

¿Pero ningún miembro del Gobierno o del PP se ha puesto en contacto con Amaiur para hablar del fin de ETA?

El objetivo de Amaiur no es ser interlocutor del proceso, eso tiene que quedar claro. Los interlocutores del proceso y las consecuencias del conflicto son producto por una parte del Estado y dentro del Estado los representantes del Gobierno, y por otro lado de ETA. En cuanto a lo que es el dar salida al conflicto político y atajar las causas están los partidos políticos en Euskal Herria. Nuestro objetivo, lo dijimos en campaña, es impulsar en esa dirección y estamos en Madrid trabajando en unas instituciones que no son nuestras, pero trabajando para que el Gobierno entienda el camino que tiene que dar. El problema del Gobierno es que internamente tiene unas corrientes internas con bastantes contradicciones en cuanto a la apuesta y los tiempos de actuación, con respecto al conflicto y las consecuencias y ahora mismo está en un proceso casi casi diría interno, se está intentando adaptar a los nuevos tiempos.

¿Qué valor otorga al anterior presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la consecución del fin de ETA?

Algún valor tiene, sobre todo Jesús Eguiguren como su representante máximo en Euskal Herria. Creo que nadie pone en duda que él ha sido el que ha representado al PSOE y en particular al PSE en el ‘proceso’, con las relaciones que ha tenido con la Izquierda Abertzale y con ETA. Detrás estaba el Gobierno de Zapatero que también ha quedado en evidencia que iba a cierta distancia de Eguiguren. Creo que el PSOE no ha sido valiente porque tenía la oportunidad de avanzar –aunque hay que reconocer que la responsabilidad es de ambas partes- y podría haber llegado más adelante y haber cerrado el ciclo. De hecho, yo le pregunté a Zapatero en el Debate de Investidura, nos saludamos un momento, y hablamos de que no había dado tiempo a acabar lo que habíamos empezado y sin embargo la apuesta era real y sigue siendo real porque ahora nadie sabe lo que puede pasar con el PP. Sí que me reconoció que era una pena, pero que él confiaba que el PP asumiera el testigo y que realmente acabara lo que el empezó, lo que empezó Eguiguren y que él de alguna manera representó.

¿Y cómo ve ahora mismo al PSOE en la oposición? No les veo con un norte claro. El PSOE tiene que tener muy claro qué quiere hacer. A cualquier ciudadano que crea en la izquierda le gustaría ver que realmente se apuesta por políticas de fondo y parece que van con miedo, ellos sabrán porque y habrá que entenderlo también. Hay que responder a eso que dice Rajoy siempre, ‘estamos muy mal, no gastemos más de lo que tenemos, hay que tomar estas medidas’, a eso hay que responderle. Nosotros tenemos un modelo socioeconómico para Euskal Herria y eso es lo que tiene que hacer el PSOE o cualquiera que se llame de izquierdas o que entienda que el futuro de la sociedad no puede basarse en martirizar a los ciudadanos ofreciéndoles lo mismo, mantener el mismo modelo que está basado en el capital y el sistema financiero que ha provocado esta crisis. Introduciendo dinero a los bancos y reduciendo dinero de la educación, de los derechos sociales, de la cultura. Tiene que haber otra salida, esa salida es la que en este caso tiene mayor responsabilidad el PSOE.

Me decía antes que no pediría nunca la disolución del Estado, ¿entiendo que tampoco pediría la disolución de ETA? Eso es como la tinta de chipirón, es querer mezclar las cosas, es querer evitar o aplazar o retrasar la responsabilidad que tiene el Gobierno del PP en cuanto a resolver el conflicto de una vez por todas, es jugar con el tiempo de alguna manera. Porque por lo mismo que he dicho esto del Estado, que es un símil, también ETA tiene una responsabilidad que asumir. ¿Quién va a contar la verdad de la parte del daño que ha causado ETA si no es ETA? Por eso Brian Currin, y Jonathan Powell hablan de un proceso ordenado. Las cosas hay que verificarlas, hay que hacerlas paso a paso y hay que hacerlas bien porque si lo que hoy crees hacer bien lo haces de manera chapucera no garantizas que un problema parecido, consecuencia de algo no curado dentro de 30-50 años, no pueda rebrotar. Por eso decimos que la disolución de ETA no tiene ningún sentido. ETA tiene que aportar información de los actos que ha cometido, del daño que ha causado, tiene que contar la verdad, pero también el Estado tiene que reconocer que en estos 50 años ha habido 50.000 detenidos -7.000 solamente han sido encarcelados, estamos hablando de un 14%-, y 10.000 denuncias registradas por torturas, hay muchísimas víctimas también por ese lado. Pedir la disolución no tiene sentido. Hay que estructurar el desarme pero vamos a hacer todo esto antes.

@ehbilducongreso